Existen tres cosas que Dios debe realmente ser en nuestra vida. El camino, la verdad y la vida (Ref. Juan 14.6). Para mi existen dos clases de vida que el cristiano puede tener. La primera es la vida común y corriente, no hay nada de auténtico, ni emocionante, es lo que todo el mundo hace: respiras, caminas, te casas, tienes hijos, vas a bodas y cumpleaños… ese tipo de vida. Pero hay una vida que va mucho más allá de lo que conocemos y vivimos diariamente. Se trata de la vida como Dios la tiene, el tipo de vida que Dios planeó y es la misma vida que Él tiene, es la vida que Él sopló sobre nosotros al crearnos. Esta vida se llama Zoe.
Jesús es EL camino, LA verdad y LA vida. Afortunadamente la Palabra no dice que Jesús es UN camino, no es UNA verdad, no es UN tipo de vida. Él es lo único que existe, el único camino, la única verdad y la única vida verdadera. La Biblia en ingles utiliza la Palabra “way” para definir “camino” y eso también es traducido como una “forma de” o “la manera” de vivir. Por lo que entonces podríamos ver este versículo de la siguiente manera: “Yo soy la forma, la verdad y la vida…”, “Yo soy la manera de vivir, la única verdad y la vida…”. Existe una forma de vida, una manera de vivir, una forma de vivir en Verdad, en la verdad absoluta y así obtener una vida completamente real, como jamás la imaginamos, como no la tienen miles y millones de personas que están perdidas, sin un propósito, sin una esperanza, sin ningún tipo de gozo, sin conocer la paz, la tranquilidad de poder descansar en Dios, sin fe, agobiados por sus problemas y caos… personas que tratan de “llegar a la verdad” por muchos caminos y formas y religiones. ¿Por qué perder el tiempo de esa manera? Hay una forma simple y directa de hallar lo que todo ser humano busca –porque hemos sido creados con esa necesidad inerte- y esa “forma” es a través de Jesús.
En estos días las personas tienen la firme creencia de que pueden vivir como ellos quieren, creen que su vida es suya y pueden disponer de ella aún cuando no tienen ni el poder ni la habilidad de darla o quitarla por soberanía. Ellos creen que poseen un tipo de verdad. Este es el mundo con el que convivimos día a día. La Palabra expresa claramente que estamos en el mundo pero NO somos del mundo, no pertenecemos a sus teorías, a sus formas de vida, a sus opiniones, a sus creencias, a sus tendencias. Nuestra única tendencia debe ser Cristo Jesús. Esto, claro, no quiere decir que no podamos disfrutar de cosas que Dios ha creado y puesto en este mundo para disfrutarlas o que no podemos tener “cosas”. La Palabra relata la historia de David, de Salomón, de Job… personas que tuvieron y tuvieron de todo lo que quisieron. En realidad la línea es muy sutil, pero normalmente tiene que ver con la intención del corazón, la actitud con la que se hacen las cosas y con lo que claramente es pecado delante de Dios. Tampoco quiere decir que tengamos que estar todo el tiempo en reuniones de oración, y en el estudio de la mañana, y el de la tarde, y el de mujeres y el de hombres y el de jóvenes o que debas estar leyendo cada minuto del día la Biblia. Simplemente significa que vas a poner lineamientos, límites, fronteras que no vas a mover cada vez que te conviene o algo te es incómodo para tus intereses.
Jesús dice que Él es el camino y algunas personas podrán preguntarse cómo lo sabemos. Bueno, solo probando. Dándole una oportunidad a Jesús, hacer las cosas a su modo y a su “forma”. He escuchado algunas personas que dicen que lo han intentado muchas veces y no han podido y siempre mi pregunta es: “¿Realmente lo hiciste al pie de la letra?” Generalmente nadie lo hace, pocas personas en realidad lo intentan con todo el corazón. La realidad es que normalmente estamos muy cómodos como estamos como para cambiar (aunque eso implique infelicidad y llevar una vida que es miserable el 90% del tiempo a excepción de cumpleaños, navidades y algunos nacimientos). Darle una oportunidad a Dios y a su Palabra –en todas las áreas- siempre abrirá nuevas puertas para ti. Si Él dice que te dará favor, que te sostendrá y levantará, Él lo hará, pero tendrás que hacer las cosas a su manera. Nadie recibe la bendición de Dios solo por leer… ¡haz lo que tienes que hacer y tú sabes qué es!
Este verso también dice que Él es LA verdad, la única verdad y esa es la Palabra de Dios. Jesús mismo es el verbo encarnado, la Palabra de Dios encarnada (Juan 1.1-5). Dale la oportunidad al único camino y a la única verdad de darte la vida que Él diseñó para ti. Nadie más puede conocerte mejor, puede conocer lo perfecto, lo que es mejor para ti, mas que Dios. Me es un poco simpático ver a muchas personas que hoy tienen ministerios importantes y que están siendo usados de una manera poderosa, alguna vez dijeron que jamás vivirían para hacer lo que Dios quisiera hacer con ellos; que ellos tenían buenos y grandes planes para sus propias vidas. Estas personas, hoy por hoy, jamás darían vuelta atrás porque lo que Dios les ha entregado no se compara con nada de lo que ellos alguna vez pudieron haber planeado. Se atrevieron y tuvieron la determinación (decisión realizada con el corazón, con toda la mente y con toda la disposición) necesaria para obtener su vida Zoe; simplemente le dieron la oportunidad a Dios.
¿Cuántos de nosotros tenemos nuestros estantes y libreros llenos de libros cristianos? Tenemos todas las predicaciones en DVD, tenemos todos los congresos y encuentros en video, asistimos a todos los conciertos, compramos la playera y hasta el pececito para el auto… pero ¿realmente vivimos y hacemos todo esto?
Todo lo que te he dicho hasta ahora es una introducción a lo que quiero mostrarte, el gran problema que experimentamos los cristianos. Todos pasamos por esa etapa. Puedes seguir con tu miserable y ordinaria vida cristiana –o no cristiana- o encontrarte con la vida REAL que Dios quiere darte; pero como en todo lo que he estudiado, se necesita de una determinación en el corazón y esa nadie puede dártela, tú tienes que tomarla y como decimos en México, “fajarte los pantalones” llevando a tu vida la realidad de Dios, el Camino, el modo, la forma, la verdad y por fin, la Vida plena.
Si no te gusta tu vida, si repelas de todo lo que haces, tienes y acontece en tu vida, en tu trabajo o escuela, en tu matrimonio, entonces debo decirte que tienes que comenzar a cambiar tus decisiones y lo que escoges para ti. La vida Zoe de Dios no va a venir a ti solamente por hojear de vez en vez tu biblioteca cristiana; todos debemos alimentar nuestros espíritu “haciendo”. Nos sale muy bien con la carne. Sabemos perfectamente cómo alimentarla y como no alimentarla, el problema es que no nada más lo leemos en un libro, sino que nos pasamos “haciendo” todo para alimentarla. Pide a Dios que te muestre sus “caminos” y “su Verdad” como Moisés lo hizo (Éxodo 33). ¿Sabes? Quizá la razón más grande por la que nunca obtenemos lo que pedimos y entonces nos frustramos y vivimos cada día de nuestra vida de una forma mediocre es porque pedimos un montón de cosas, como si Dios fuera un genio en una lámpara, y nunca pedimos primero por lo que a Dios le importa: que nos muestre SUS caminos y lo que Él espera de nosotros. Nunca lo hagas. La misma Palabra lo dice y probablemente te lo sabes de memoria: “Busca primeramente el Reino de Dios y su justicia y TODO lo demás (todos tus caprichos, tu montón de cosas importantes para ti) será añadido” –Mateo 6.33-
Si vivimos como Él nos manda (no como una forma de dictar, sino por el bien de cada uno de nosotros) entonces nos convertimos en ejemplos y reflejos vivos de la grandeza, la bondad y lo REAL de Dios. La gente allá afuera no está siendo impactada porque hablamos lo que hay que hablar pero no caminamos lo que hay que caminar. No estamos dando el fruto. Tenemos todas las semillas adentro y ¡no damos BUEN fruto! La Palabra no dice que “nos conocerán por cuántos asistentes tiene la iglesia” (Ref. Mt. 7.16)
Necesitamos entender que vivir de la manera que Dios quiere (en ingles se dice “Godly way”) toma mucha determinación como ya lo mencioné y MUCHA disciplina. Me pregunto cómo podemos tener disciplina para tantas cosas como una dieta o el ejercicio o el trabajo, pero no podemos ser disciplinados con algo que va a transformar nuestra vida.
Conozco el caso de una persona de mi iglesia. Él era una persona realmente pasada de peso, comenzaba a tener muchos problemas de salud y personalidad por ello. Él DETERMINO en su corazón disciplinarse en una dieta, pero no solo eso, también se determinó a darle la oportunidad a Dios de cambiar su vida no solo en lo interno, sino también en su problema de sobrepeso. Después de algunos meses, este hombre que pesaba más de 100 k. ahora estaba por debajo de el peso "ideal" para una persona, con un mejor autoestima y con una pasión por Dios el doble de grande que antes. No necesitó dietas extremas, ni cirugías, ni medicamentos. ¡Tenemos un Dios que tiene la capacidad de transformar TODO en nuestra vida para bien!
Si tienes mal temperamento, ¡tendrás que orar y estudiar al respecto, orar y estudiar y orar y orar y estudiar hasta que actúes lo que oras y lees!
Deja de pensar en las cosas que tendrás que dejar o renunciar a ellas. ¡Si las tienes que dejar es porque de cualquier manera te harán miserable y no te darán ningún bien! Desear cambiar no te va a cambiar en lo absoluto, necesitas HACER.
Esta forma “zoe” de vivir no tiene nada que ver con ir a la iglesia, o a las reuniones de oración –que bueno que vayas-; el problema real es que cuando llegamos a ese punto donde tenemos que tomar acción en algo, el pensamiento de la mayoría es: “Sí, lo sé… me gustaría poder…” y después de eso -increiblemente- ¡te vas de la iglesia! ¡Oh, qué GRAN fruto y testimonio! No estoy diciendo que no tienes salvación, solo hablo de la vida que tienes aquí mientras estás en la Tierra. Es ahora, el tiempo está encima de nosotros como para seguir viviendo como vive todo el mundo con tu pequeña e insignificante chispa de cristianismo.
Proverbios 14.2 dice que hay un camino que al hombre le parece correcto pero lleva a la muerte. Este tipo de vida al que se refiere este verso es esa forma de vida que es “a gusto”, confortable para el ser humano y aunque hace sentido en la mente humana termina en destrucción.
Te reto a que vivas cada día conforme a SU camino, lucha por la vida que Dios ya sopló en ti y espera la continuación de este artículo.

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