Proverbios 14.2 nos recuerda que vivir la vida que el ser humano cree correcta, que le parece cómoda, siempre va a terminar en un final muy miserable. Recordemos que la vida que no está impregnada del propósito de Dios para nosotros, nunca terminará en éxito. Todas las veces que “queramos hacerle” como nosotros creemos (vida lógica-ordinaria) vamos a tener malos resultados aunque por un tiempo parezca que todo está saliendo conforme a lo planeado.
Es interesante ver que Jesús dijo muere a ti mismo, crucifica la carne, quita de tu mente tus propias ideas. ¡Ese fue el mensaje de Jesús!Si nosotros realmente queremos vivir de la manera y de la forma de la que Jesús habla (Juan 14.6) tienes que hacerlo "a propósito". Créeme, nada va a salir tan fácil y natural. Lo natural en nosotros (la carne) es todo lo contrario. Hacerlo "a propósito" significa que a propósito pasarás tiempo con Dios, ser paciente con otras personas, ser un buen testimonio, no responder al necio según su necedad (Prov. 26.4), dar a otros, etc, hay cientos de descripciones de cómo hacerlo a propósito en la Palabra. En realidad, nosotros deberíamos ser quienes estén infectando a otros.
Los pensamientos y maneras (caminos) de Dios son siempre mayores (más allá) de los nuestros. Es por eso que la Palabra de Dios es muy sabia y nos dice que debemos someter (comprometer) nuestras formas, maneras, caminos, a Dios…(Salmos 37.5) simplemente, es sencillo, nos va a ir mejor. Eso es una garantía.
Aquí es normalmente donde todos decimos “¡Amén!”; sin embargo, ¿sabemos en realidad lo que se necesita para someter todos nuestros caminos a Dios? Veamos las cosas más sencillas… ¿qué tal sobre nuestros hábitos mentales? La verdad es que pareciera que esto lo escribo porque he dominado el tema, pero la realidad es que me encuentro exactamente en el mismo camino que muchas de las personas que llegarán a leer esto. Lo escribo porque me tocó o me está tocando vivirlo.
Tenemos una cantidad infinita de malos hábitos de pensamiento: pensamientos negativos, pensamientos impuros, pensamientos de egoísmo, de orgullo, de falta de amor por los demás… ¡la mente sin someterse a Dios es un caos y es el lugar perfecto para la batalla que el enemigo todos los días quiere jugarnos!
Tenemos que entender que nunca tendremos paz, verdadera paz, haciendo las cosas a nuestro modo. Dios es el único que da esa paz que sobrepasa todo entendimiento; pero no la obtendremos a menos que rindamos todas nuestras formas, maneras, caminos, vida ordinaria, a Él.
Conozco muchas personas que han tratado de encontrar paz, han tratado de ser felices muchas veces y de muchas formas, que nunca han optado por darle una oportunidad a Dios y jamás he visto que lo logren. Lo intentan mediante sus propios medios hasta que se dan por vencidos o hasta que un pequeño e insignificante detalle los hace explotar, perder cordura, perder su paz y dejando a simple vista que no han aprendido a vivir en libertad verdadera. Están esclavizados a sus reacciones, a sus actitudes, a su inseguridad… pero afortunadamente hay una salida, hay una opción perfecta y es que Dios tiene las formas y los caminos perfectos.
La pregunta de todos, naturalmente, cuando comenzamos a rendir y a someter nuestra ordinaria y –en algunos casos- miserable vida a Dios, es “¿pero qué hará Dios al respecto de esto?, ¿Cuándo va a hacerlo? ¡Eso se tiene que resolver ya!... ¿qué pasa si no hace nada?...”.
Bueno, lo que yo podría decir al respecto es que todas estas preguntas solo demuestran nuestra falta de fe ante un Dios Todopoderoso al que –en teoría- hemos entendido que nuestra vida está mucho más segura en sus manos que en las de nadie más y que además, se supone, que queremos rendirla ante Él. Parte de rendir nuestra vida es darle la libertad de hacerlo cuando deba hacerlo, de hacer lo que tenga que hacer aunque no sea el plan que tu habías pensado y honestamente, si Dios no hace nada al respecto es porque ¡es algo que no debe hacerse aunque tú pienses que sí! Dejaemos de tratar de resolver todo y entender lo que Dios hace o no hace y de sentirnos mal por ello. No tenemos que sentirnos mal. La Palabra dice que hay misterios que no nos han sido revelados, ni serán revelados y debemos confiar en que Dios tiene el control. (Deuteronomio 29.29) ¡Si tú no sabes, Él sí y mientras lo conozcas a Él estás en buena forma!
Él es nuestro camino (Juan 14.6) y entre más tiempo pasemos cerca de Él, más fáciles serán todas las cosas, problemas, decisiones, el trato con los hijos, el matrimonio, etc.
Todos necesitamos encontrar esta nueva forma de vida de Jesús ofrece pero junto con ella necesitas recibir nuevas formas de pensamiento, nuevos hábitos, nuevas formas de hablar. Recibir es, básicamente, extender las manos y "con voluntad" aceptar lo que alguien nos está dando, o bien, por voluntad abrirle a algo o a alguien las puertas de nuestra vida e incluso de nuestro hogar. Hablando de nuevas formas, la Biblia dice que en nuestra lengua está el poder de dar vida o muerte (Proverbios 18.21), así de importante es entender todo lo que hablamos. ¡Podríamos cambiar tanto nuestra vida si tan solo intentáramos (porque hay veces en que ni siquiera intentamos) un par de meses decir lo que Dios dice! Imagina que todos en el mundo, o no vayamos tan lejos, que en nuestro trabajo o escuela, todos hablaran lo que Dios habla (la Palabra de Dios, la voluntad de Dios, las normas de Dios, los propósitos de Dios)...
El estilo de vida que tienes ahora podría parecerse a esto: Si no obtienes las cosas cuando las quieres y como las quieres, o no suceden como tú crees que deberían ser, entonces te enojas. La vida Zoe de Dios, aplicada mediante las formas y caminos que Jesús sería: No obtuve las cosas como quería y como creo que deben de ser, entonces nuestra paciencia, amor, y fe sabiendo que Dios es MUCHO más grande e inteligente que yo… y pongo una sonrisa en mi cara.
No es fácil, no se nos da naturalmente, requiere de mucho esfuerzo... a mí no me es fácil, pero jamás será más difícil que quedarte como estas con un gozo inexistente y con una paz que no es real.
Otra cosa bien importante de lo que todos necesitamos tener conciencia es que nadie jamás será responsable por tu gozo y tu felicidad; la única forma de experimentarlos es sometiendo tus caminos a Jesús. Tú tienes en tus manos la decisión de alinearte a los caminos de Dios y entonces recibir la felicidad genuina que Él tiene para ti. Mira, quiero decirte algo, ¿sabes por qué el verdadero gozo, la verdadera paz y felicidad no llega así nada más viviendo ordinariamente, como todo el mundo espera o cree que sucederá? Porque entonces todos nos perderíamos de el inmenso placer y la maravillosa oportunidad de conocer al Dios Todopoderoso, al Dios que te creó y te predestinó desde antes que conocieras los rostros de tu mamá, de tu papá, para pasar y gozar de toda una eternidad junto a Él. Quien quiera el gozo, la felicidad y la paz sobrenatural, entonces tenemos que pasar por este proceso de transformar nuestra vida ordinaria en una vida con propósito, con un propósito nacido en el corazón de Dios y que está siendo vivida para lo que fue creada y otorgada... una vida que vale la pena y no como muchas que han pasado por el mundo, como una más.
La Palabra de Dios dice que el hombre puede hacer planes y pensar en cómo hacer las cosas, pero solo Dios puede asegurar esos planes (Proverbios 16.1). Tendrás que cambiar tus pasos del camino ancho, al camino angosto (Mateo 7.13-14). Realmente hay pocas personas que escogen el camino angosto, el que exige esfuerzo, sacrificio, cambiar hábitos, negarse a sí mismo… pero esas pocas personas son las que hoy están haciendo una diferencia y cambiando el mundo. Así que si tu anhelo es –como muchos hemos dicho- que Dios te use y te de un ministerio y que Dios te lleve a las naciones, entonces deberás escoger el camino angosto.
Me gustaría que notáramos en el verso clave que Jesús es el Camino, la Verdad y finalmente la Vida (Juan 14.6). Someter nuestras formas y caminos a los suyos, nos hará vivir en Verdad, en verdadera libertad, en gozo y paz verdadera y finalmente nos llevará a vivir esta vida Zoe. Tomar el compromiso de tomar el camino que Jesús ofrece –el camino angosto- siempre lleva a VIDA (Juan 14.4). Vida plena. Me llama mucho la atención y me gustaría que lo notaran, es que el verso dice Jesús ES el camino. Esto para mí significa que cuando aplicamos realmente las formas y maneras de Jesús en nuestra vida, estamos –realmente- viviéndolo a EL, teniendo a un Jesús REAL en nuestra vida, que puede y debe reflejarse a otros.
La Biblia menciona muchísimas veces la palabra “vida” pero solo veinticinco veces está capitalizada (Versión en inglés). Esas veinticinco veces se refiere a la Vida de la que estamos hablando, donde no solo respiramos, nos casamos, vamos a la escuela; sino la vida con un significado y un propósito. Mateo 10.39 habla justamente de la vida que Jesús nos da: “El que encuentre su vida, la perderá, y el que la pierda por mi causa, la encontrará.” Jesús está hablando de la vida más allá de la vida natural; pero me gustaría basarme en la versión en ingles porque distingue estas dos vidas como la vida mayor y la vida simple. (Higher and lower life). El mensaje clave de este verso dice que debemos ofrecer nuestra vida simple (lower life) para poder obtener la vida más importante o mayor, la más alta (higher life). Básicamente tenemos que encontrar la forma de poner nuestra vida de cabeza ¡porque entonces estará derecha! Una buena forma de comenzar sería, por ejemplo, dar primero a otros lo que tú más deseas. ¡Qué tal! ¿Quieres ser bendecido? Ve y bendice a otros primero con lo que puedas y tengas. ¿Estás temeroso de perder tu empleo? En vez de atemorizarte, ve y da mucho más. Una vez más lo diré y es que todo lo que tiene que ver con el crecimiento espiritual necesita determinación.
Esta es la “vida más alta” (higher life) que solo obtenemos mediante Cristo.
Esta vida no se obtiene solo por aceptar a Jesús en tu corazón; efectivamente el Espíritu Santo viene a vivir dentro de nosotros en conexión con nuestro espíritu humano, pero esta vida necesita ser aprendida, desarrollada y producida en la medida que conozcamos a Dios; no en una forma religiosa, ni siquiera por ir a la iglesia sin faltar un solo domingo, ni por ir a todas las reuniones y estudios bíblicos, o por traer tu pececito en el auto, pero sí por rendir todo lo que somos a Él viviendo como Él ha dicho para un día poder llegar al Padre (Mateo 10.39).
Mateo 10.37 habla del lugar que Él merece en nuestra vida, el siempre debe ser la prioridad número uno en nosotros. Mientras algo sea mucho más importante que Él, por más que lo intentes seguirás viviendo una vida ordinaria porque algo ordinario es tu prioridad.
El desarrollo de la vida Zoe comienza en el momento en que tomamos la determinación de poner a Dios primero.
Yo espero de verdad podamos comenzar todos a vivir nuestra “higher life”, recuerda que requiere de mucha determinación, ora por determinación y cuando vayas a reaccionar como reaccionarías normalmente y ordinariamente, piensa en que Jesús está esperando que hagas uso de los recursos que Él te brinda. ¡Que Dios te bendiga!
Espera la siguiente sección de este artículo.

